El perro: Claves para escoger al nuevo miembro de la familia.

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Desde hace millones de años los humanos y los perros convivimos haciendo equipo en muchísimas ocasiones y en una variedad de actividades.

Ellos pueden ayudarnos en todo tipo de tareas, ya sea guiando a una persona invidente, detectando todo tipo de sustancias, encontrando personas, tirando de trineos o, simplemente, mejorando nuestra calidad de vida.

Este artículo va destinado a las personas que han decidido adquirir un perro con el objetivo de mejorar de forma cualitativa su día a día.

Los valores que un perro es capaz de difundir en un núcleo familiar son infinitos: la empatía, el cariño, la fidelidad y, como no, la paciencia. Ésta última es la que se va mermando poco a poco durante los días o meses de introducción o adaptación al compañero escogido.

España es el país europeo con la tasa más elevada de abandonos de animales. Para evitar que esto siga ocurriendo, la elección del mejor perro para nosotros se convierte, entonces, en una tarea obligatoria.

Siempre es aconsejable dejarse asesorar por profesionales del sector para saber que, gracias a su ayuda, esta labor no va a ser tan difícil como si la hiciéramos nosotros solos.

Todo el mundo cree que cualquier perro puede ser el mejor amigo del hombre y, en realidad, es así. No obstante, sí es cierto que nuestra elección de este gran amigo puede haberse convertido en un dolor de cabeza y un sufrimiento que merma nuestra relación con él a diario.

Hemos de ser capaces de aceptar a nuestro compañero con todas sus virtudes y limitaciones; la elección de un perro para convivir debe ser meditada y calculada, ya que se trata de un ser con sus sentimientos y emociones, no de un juguete.

A menudo la mejor decisión no es posible, y mucho menos si se trata de un cachorro.

Cuando escogemos a un cachorro, podemos escoger ciertas características de él que seguramente se acercarán a nuestra idea del perro perfecto. Sin embargo, a medida que va creciendo, existen varios factores como, por ejemplo, las experiencias, el entorno, los cambios hormonales, etc. que provocarán un cambio en su comportamiento.

Es por este motivo que siempre es mejor acudir a expertos caninos para asesorarnos sobre su educación lo más pronto posible, incluso antes de decidir qué amigo de cuatro patas escogeremos.

A menudo se cree que muchos comportamientos del cachorro desaparecerán por arte de magia cuando éste sea adulto. No suele ser así, sino más bien todo lo contrario; la situación suele empeorar debido a que el perro se habitúa a tener el comportamiento inadecuado y lo lleva a cabo como algo natural y, cuando decidimos poner manos a la obra para solucionarlo, tenemos más trabajo que si lo hubiéramos hecho desde un principio.

Por lo tanto, deberemos tener en cuenta que escoger un cachorro significa disponer de determinado tiempo y entrega que quizás no será necesario en el caso de un adulto. Deberemos enseñarle pautas higiénicas, inhibición del mordisco, aprendizaje del juego, establecer una inmejorable socialización… pero, al mismo tiempo, nos ofrece la oportunidad de llevar a cabo su educación desde el principio y adaptarla a nuestra rutina diaria.

Por otra parte, escoger a un adulto nos puede aportar más fiabilidad en nuestra elección debido a que no temeremos a cambios de comportamiento debido a una incidencia hormonal. Sí es posible que debamos corregir ciertas conductas impuestas por su pasado.

Otro aspecto a tener en cuenta es si escogemos un perro de raza o un mestizo. Eso depende también de nuestras preferencias, aunque debemos conocer las diferencias que podemos encontrar entre unos u otros.

El perro de raza nos ofrece una cierta seguridad en cuanto a su carácter. Decimos “cierta” porque en Kanstak Educación Canina no creemos tanto en las razas como en los individuos en sí. Es decir, asegurar que todos los Golden Retriever son los perros más pacíficos que pueden existir es como afirmar que todas las personas de color son atletas.

Aunque creemos fervientemente en lo que hemos dichos, sí es cierto que la elección de un buen criador será decisiva. Evitaremos adquirir cachorros sin conocer con toda garantía su procedencia, que debería ser lo más próxima posible para poder conocer el carácter de sus progenitores.

Si tenemos en cuenta lo escrito anteriormente sobre los abandonos en nuestro país, nuestra preferencia siempre es la de adoptar a un compañero sin hogar.

En las protectoras siempre encontramos gente entregada que nos puede aconsejar sobre los perros que se encuentran en sus instalaciones.

En definitiva, no encontraremos nunca el perro perfecto igual que no tenemos los hijos perfectos o encontramos la pareja perfecta. Y a eso nos preguntamos: ¿qué es la perfección?

El mejor perro para nosotros será cualquiera. Sólo debemos cambiar nosotros nuestra manera de verlos y así podremos llegar a entender que, para ellos, nosotros sí somos perfectos tal y como somos.

No dudes en contactar con nosotros si necesitas más información, ¡estaremos encantados de ayudarte!

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