Los perros y las personas, una relación especial.

Todos los que tenemos perro sabemos todo lo que estos seres nos aportan día tras día: amor, ternura, compañía, tranquilidad y toda una lista de valores y características que hacen que convivir con ellos valga mucho la pena.

No nos importan todos los esfuerzos añadidos por nuestra parte o las responsabilidades que comporta convivir con ellos. La vida no sería tan especial sin su presencia. Ellos son realmente unos seres muy singulares.

Hace tiempo que en Kanstak Educación Canina nos hemos dado cuenta de algo único en nuestros compañeros de cuatro patas; para ellos, nosotros lo somos todo. Nos adoran tal y como somos, con nuestras virtudes y, sobretodo, con nuestros defectos. No desean nunca nada que no les queramos o podamos ofrecer. Nos quieren con todo su corazón. Incluso hace tiempo que hemos llegado a la siguiente conclusión: si le damos la oportunidad a un perro de escoger entre convivir con otros perros o con los humanos, siempre que el perro esté debidamente socializado, nos escogerá a nosotros.

Alguien dijo una vez: “Quisiera ser tan buena persona como mi perro cree que soy”. Y la realidad es así. No hay nada que podamos hacer que pueda agrietar lo más mínimo su amor y dedicación hacia nosotros. Siempre que los necesitamos están allí, esperando para proporcionarnos toda la devoción que tienen y mejorar, como no, nuestra calidad de vida.

Como agradecimiento por todo lo que ellos nos ofrecen deberíamos conocer obligatoriamente cómo generar bienestar en ellos y reconocer todas sus señales de comunicación. Todos los aspirantes a tener en su familia a un animal deberían esforzarse por obtener un mínimo de información acerca del ser del cual será responsable.

Reconocer las señales que el perro tiene para entablar una comunicación con otro individuo provocará una mejora cualitativa de la convivencia entre ellos y nosotros.

Algunas de estas señales propias de la especie canina llegan, incluso, a ser contradictorias a nuestra cultura. Por lo tanto, reconocerlas evitará posibles confusiones.

Algunas de estas señales son:

  • Evitar mirar directamente a la cara
  • Girar la cabeza
  • Dar la espalda
  • Poner posición de juego
  • Bostezar
  • Lamerse el hocico muy rápidamente
  • Tumbarse

Todas estas señales (volvemos a decir que aquí enunciamos solo unas pocas) deberán tenerse en cuenta según el contexto. Que un perro bostece también puede ser señal de cansancio o de un sobre estrés.

Como podéis comprobar, algunas de ellas son muy diferentes a nuestra forma de comunicarnos entre nosotros. Para cualquier cultura, que alguien gire la cabeza en dirección contraria a su interlocutor es directamente una falta de respeto hacia éste. Para nosotros el contacto visual es importante para poder establecer una conversación, para ellos puede llegar a ser muy violento.

Nuestros perros utilizan este tipo de comunicación de forma cotidiana para no provocar un enfrentamiento. Éstas y otras particularidades son las que enseñamos a los niños en las escuelas mediante nuestras actividades asistidas con nuestros perros Kanstak.

Nuestro objetivo es generar suficiente empatía como para que los responsables de nuestro futuro conozcan mejor a estos seres de los que tan poco sabemos los que convivimos con ellos.

Con dichas actividades especialmente diseñadas para las escuelas pretendemos crear civismo, respeto, trabajo en grupo y todo un listado de valores tan importantes dentro de nuestra sociedad y tan lejanos a día de hoy.

Ellos, los perros, tienen las herramientas adecuadas para hacer que volvamos a ser los humanos que deberíamos ser y es con las edades más tempranas (infancia y juventud) con las que debemos trabajar sin descanso para conseguir una convivencia mejor en la que nosotros, los humanos, y ellos, los perros, encontremos un camino común en el que el rencor, el egoísmo o el ego no tengan lugar.

Por otra parte, nuestra labor y el pilar de nuestro trabajo seguirá siempre siendo la de ayudar a todas aquellas familias con perro a entender y comprender sus conductas y a convertirse en mejores guías para ellos.

Generar un mundo más respetuoso entre las especies y así conseguir una convivencia mejor basada en el conocimiento de los que se esfuerzan a vivir con nosotros nos hará mejores compañeros, si cabe, de lo que ellos creen que somos.

Al fin y al cabo, es lo mínimo que podemos hacer para agradecer su fidelidad hacia nosotros, ¿no creéis?

 

SÒNIA VILLALBA TUDELA

Directora general de Kanstak Educación Canina

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