¿Cómo cambiar el comportamiento agresivo del perro?

En Kanstak Educación Canina creemos que no existen perros agresivos, sino que existen perros con una determinada conducta reactiva en determinadas situaciones. Ya hace tiempo que no catalogamos a los individuos por sus conductas sino por las emociones que generan dichas conductas.

Tener un perro con un comportamiento no adecuado conlleva muchas emociones en sus propietarios. Si además esa conducta es violenta la preocupación es máxima.

Nuestro compañero desea compartir su vida con nosotros pero desconoce si algunas de sus conductas no son bien vistas en nuestra sociedad. Es por ese motivo por el que actúan según su carácter, temperamento e instintos.

La conducta reactiva no deja de ser una de esas conductas molestas para cualquier propietario ya que genera malestar a la otra gran parte de la sociedad y nuestra imagen, igual que la de nuestro can, queda dañada haciendo el día a día más difícil.

Todos sabemos lo que suscita un comportamiento reactivo en un perro, tanto para los responsables del perro en cuestión como para los que puedan sufrir las consecuencias de su mal comportamiento.

Conocer las causas de dicha conducta será un trabajo de profesionales para llevar a cabo un protocolo de actuación correcto que tenga buenos frutos.

Una conducta reactiva puede venir derivada por muchas causas. Una de ellas podría ser una mala o nula socialización.

Una socialización adecuada es decisiva para la conducta de nuestro perro adulto:

La etapa de socialización más importante en el perro llamada también “imprinting” se encuentra entre la cuarta semana de vida y la décima semana de vida.

Durante esta etapa el perro debería tener contacto con la mayor parte de estímulos que se puedan hallar en la sociedad (personas adultas, niños, ruidos, animales, …) para que no pueda surgir problemas de adaptación en su etapa más adulta.

No ofrecer a nuestros perros un buen imprinting es un motivo más que suficiente para que estos individuos puedan generar conductas inducidas por el miedo debido al desconocimiento.

Por otro lado, un trauma también puede provocar este tipo de conductas ya que impide que se pueda establecer un equilibrio interno en el perro por una carga de estrés exagerada durante un momento o situación determinados. Esta sobrecarga deriva en una emoción nada gestionable que repercute en un comportamiento inadecuado. Es por eso que debemos evitar a toda costa que nada de nuestro entorno pueda influenciar tan negativamente a nuestro compañero canino.

De la misma manera el carácter y el temperamento del perro marcará el individuo que es de adulto y podrá generar un comportamiento más impulsivo o no.

El temperamento y el carácter van unidos de la mano y hacen que cada perro tome ciertas decisiones diferentes ante un mismo problema. Un perro con un carácter tímido pero con un temperamento marcadamente fuerte puede dar lugar a una conducta más impulsiva delante del estímulo con el que no se siente cómodo.

Llamamos conducta reactiva a las siguientes señales:

Mirada lateral.
Congelamiento del cuerpo.
Enseñar los colmillos.
Enseñar los colmidos y marcar.
Morder directamente.

Cada perro es único y requiere un método de trabajo distinto:

Lo más importante ante una conducta reactiva es realizar un diagnóstico correcto para poder aportar al perro y a su responsable las mejores pautas a llevar a cabo para mejorar su comportamiento y, por lo tanto, mejorar su control.

El adiestramiento (educar al perro para que aprenda unos comandos) es una buena herramienta para encontrar el control del perro y generar un vínculo muy especial entre el equipo, pero no es útil si se trabaja por sí sólo.

Es decir, si no somos capaces de encontrar el malestar que genera el comportamiento y el porqué lo genera, vamos perdidos allá donde vayamos.

En cambio, si somos buenos detectando dicho malestar, provocaremos siempre una nueva reforma.

La combinación de varios de nuestros servicios es lo que hará que el perro en cuestión compruebe que el motivo por el que se genera su conducta deja de existir.

Por lo tanto, los profesionales deberíamos ir más lejos de los síntomas (conducta reactiva, etc…) para poder trabajar de una forma objetiva y ofrecer soluciones a cada caso en particular.

“Vamos al cole” en Kanstak se ha convertido en un servicio muy demandado para socializar al máximo al perro y modificar aquellas conductas reactivas dando al perro una nueva oportunidad para buscar interacciones de una forma más educada.

Pide información sin compromiso y verás cuánta ayuda podemos ofrecerte.

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