Todos los perros deberían ir a la escuela.

Los perros representan a la especie doméstica que más lazos emocionales y funcionales ha establecido con la especie humana. Su papel en nuestras vidas va desde la compañía, pasando por variedades en detección de materiales y cuadros clínicos, soporte al discapacitado, protección, rescate, terapia y todos los colores posibles de la cooperación con el ser humano. Para muchos, es el único ser capaz de hacer salir de casa a quien, sin él, muy probablemente dejaría discurrir sus horas frente a la televisión; el único que siempre tiene tiempo para su compañero de piso y que nunca dejará de hacer una fiesta por verle; ése a quien no le importa cómo luce una persona ; y ése mismo que consigue, a fuerza de depender de alguien que un anciano encuentre, a veces sin darse cuenta, la motivación para seguir adelante.

Un aspecto muy relevante de la relación entre el hombre y el perro es la conducta reactiva, tanto hacia humanos como hacia otros individuos de su especie. Ésta genera múltiples controversias y constituye una de las causas más frecuentes por las cuales el responsable del bienestar del perro busca la ayuda de un profesional del comportamiento canino. Este tipo de comportamiento causa el 15% de los abandonos y motiva que la familia no desee más hacerse cargo del animal sin que se haya dado al perro la oportunidad de corregir su patología e integrarse a la vida familiar sin situaciones adversas.

El cambio de hogar no tiene por qué ser necesariamente algo negativo, si se considera que el nuevo ofrece los beneficios y las condiciones que el perro necesita. Es un claro indicio de la falta de concienciación sobre lo que supone introducir un perro en un hogar y de los compromisos que esto conlleva.

Por eso, aunque en España haya habido un gran progreso en la concienciación en lo que respecta a nuestros perros, aún queda mucho por recorrer; todavía somos el país europeo con la tasa más elevada de abandonos –más de 104.000 en 2017–. Todavía se utilizan muchos métodos coercitivos y violentos para la “educación” de nuestros animales y hay demasiada desinformación en cuanto a los requerimientos de nuestras mascotas –más allá de comer, dormir y hacer sus necesidades–. Es esencial para enriquecer nuestra mutua relación saber cómo se comportan dentro de su misma especie y con nosotros, reconocer su lenguaje para facilitar la comunicación humano-perro y prevenir futuros problemas de conducta atendiendo a un mínimo proceso de educación. ¿Verdad que cuando se tiene un hijo, por norma general, los padres se intentan informar, normalmente, de cómo educarlo? Pues sería estupendo que este mismo proceso se normalizara con nuestros animales, ya que además se les añade la dificultad de que tendrán que adaptarse a una sociedad que a ellos no les resulta nada natural y necesitan que alguien les transmita cuáles son las normas de convivencia que nosotros, los humanos, hemos determinado.

Una posible medida para garantizar la tenencia responsable de animales sería seguir el ejemplo de países como Inglaterra, Holanda o Italia, que han puesto en marcha iniciativas que obligan a cualquier persona que vaya a adoptar a un perro asistir a cursos de formación para la educación de sus mascotas y obtener un carné renovable a título de licencia para ello. Sería altamente recomendable implementar en nuestro país medidas como ésta.

Otra consideración importante sobre nuestra vida con nuestras mascotas es que muchas veces no nos aseguramos del bienestar y felicidad de estos al no dedicarles el tiempo que requieren y se merecen. Es necesario concienciar a la gente de que no es sano dejar a un perro solo en casa hasta 8, 10 ó 12 horas. Nuestros perros son animales sociales ; por muchos juguetes interactivos que puedan tener a su disposición mientras están solos –aunque éstos ayuden y mucho–, no son el antídoto al sentimiento de soledad, aburrimiento y ansiedad que sienten y padecen durante todas esas horas.

Para combatir esta problemática, en muchos países como EE.UU. o Inglaterra ya es común llevar al perro a una guardería canina varios días a la semana. En estos centros se ocupan de cuidar de la mascota mientras su responsable se va a trabajar, proporcionándole al perro un entorno agradable, entretenido y sano, en el que además podrá jugar con otros compañeros puesto que muchas de estas guarderías son libres de jaulas y permiten a los perros interactuar entre ellos, siempre bajo políticas de control. Además de aportarle compañía al perro mientras la familia no está, contribuye en la mejora de su comportamiento– ya que en estos entornos, y bajo la supervisión de profesionales que les ayudan a redirigir conductas no deseadas, están aprendiendo constantemente–, y también les proporciona la socialización e interacción necesaria con humanos y perros, abastece del ejercicio mínimo que necesitan y además nos alivia del sentimiento de culpabilidad por haberlos dejado solos en casa.

Para hacernos una idea de lo integrada que está esta práctica en la sociedad estadounidense, la primera guardería canina surgió en 1987 en Nueva York y EE.UU ya cuenta con más de 500 en todo el país. En España, dado que la gente no está acostumbrada a este tipo de servicios, necesitamos educar e informar a los responsables de perros sobre esta necesidad para que sus compañeros puedan disfrutar, en la medida de lo posible, de la educación durante el día mediante profesionales que les atiendan en todos los ámbitos y aseguren su bienestar mental, emocional y físico. Es por eso que en Kanstak Educación Canina abrimos hace 3 años nuestra escuela y play day donde cualquier perro tiene cabida ya sea para adquirir una educación determinada o pasar un día de juego entre amigos.

Todavía falta mucho por hacer, mucho por conseguir y mucho por reivindicar para nuestros más fieles compañeros, y no sólo para ellos, sino en general para la fauna del planeta, que a lo largo de toda la vida del hombre como supuesto “ser superior”, ha sufrido las más crueles persecuciones, malos tratos y abusos. Como expresara Félix Rodríguez De la Fuente, “El hombre es el más agresivo de los animales”.

Por último, quisieramos compartir una reflexión que hemos leído recientemente y que describe muy bien nuestra propia admiración por la especie canina, y renueva cada día nuestro ánimo en trabajar por ellos:

“Un perro es capaz de llamar nuestra atención sin hablar, sin siquiera moverse; un perro es capaz de reducir nuestro ritmo cardíaco; un perro es capaz de alertarnos de un ataque de epilepsia; un perro es capaz de guiarnos si no vemos; pero de lo que nunca será capaz un perro es de abandonarnos, no se lo permite su ley de vida”

Armando Diego Domínguez

Instructor de perros-guía ONCE

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