¿Alguna vez has notado que tu perro se interpone entre tú y otra persona, gruñe cuando acaricias a otro animal o te sigue más de lo habitual cuando hay alguien nuevo en casa? Es muy probable que estés presenciando lo que comúnmente llamamos “celos” en perros.
Sin embargo, antes de continuar, es importante aclarar algo: los perros no experimentan los celos exactamente como los entendemos los humanos, sino que muestran conductas que nosotros interpretamos como celosas, pero que en realidad responden a otros factores emocionales y adaptativos.
En este artículo te explicamos qué hay detrás de esta conducta, cómo reconocer las señales, qué situaciones pueden desencadenarla y, lo más importante, cómo ayudar a tu peludo a sentirse más seguro y tranquilo.
¿Los perros realmente sienten “celos”?

Esta es una pregunta que ha generado bastante debate entre científicos y expertos en comportamiento canino durante años. Por regla general, la respuesta corta es: sí, pero con matices.
Un estudio pionero realizado por Christine Harris y Caroline Prouvost en la Universidad de California en San Diego demostró que los perros mostraban conductas celosas cuando veían a sus tutores interactuar afectuosamente con un perro de peluche animado. Durante el experimento, los perros se interponían entre sus tutores y el peluche, lo mordisqueaban o empujaban, mostrando un claro comportamiento de protección de su vínculo.
Más recientemente, en 2021, investigadores del Animal Minds Lab de la Universidad de Auckland descubrieron algo aún más sorprendente: los perros no solo muestran conductas celosas ante situaciones que pueden ver, sino que son capaces de representar mentalmente interacciones sociales que inducen estos comportamientos, incluso cuando no las presencian directamente.
Por qué lo llamamos “celos” entre comillas

Es fundamental entender que cuando hablamos de “celos” en perros, nos referimos a una conducta funcional, no necesariamente a la emoción compleja que experimentamos los seres humanos. Los investigadores sugieren que esta respuesta evolucionó como un mecanismo para proteger sus vínculos sociales importantes de posibles “intrusos”.
Los perros son animales profundamente sociales que forman lazos emocionales muy fuertes con su familia. Cuando perciben que este vínculo puede verse amenazado por la presencia de otro individuo (ya sea otro perro, un bebé o incluso una nueva pareja), pueden mostrar comportamientos que nosotros interpretamos como “celos”.
Señales de que tu perro puede estar mostrando conducta “celosa”

Reconocer las señales de esta conducta es el primer paso para poder ayudar a tu compañero. Los perros se comunican constantemente a través de su lenguaje corporal, y es esencial aprender a interpretarlo correctamente.
Comportamientos más frecuentes
Según las investigaciones, los perros que muestran conducta “celosa” suelen presentar los siguientes comportamientos:
- Interponerse físicamente entre el tutor y la persona u objeto que percibe como “rival”.
- Empujar o intentar apartar al otro con el hocico o el cuerpo.
- Gruñidos o ladridos dirigidos hacia quien está recibiendo la atención.
- Aumento de determinados comportamientos para buscar la atención, como por ejemplo saltar, lloriquear o reclamar caricias.
- Miradas fijas hacia el tutor o hacia el “rival”.
- Posesividad sobre ciertos espacios, objetos o sobre el propio tutor.
- Intentos de interrumpir la interacción entre el tutor y otro individuo o perro.
Señales más sutiles
Además de los comportamientos más evidentes, existen señales más sutiles que pueden indicar que tu perro está experimentando malestar:
- Lloriquear sin motivo aparente.
- Cambios en el apetito.
- Mostrar desconfianza hacia el nuevo miembro de la familia.
- Volver a su comportamiento habitual cuando el “rival” se ausenta.
- Seguirte más de lo normal por toda la casa.
Es importante no confundir estas señales con problemas de comportamiento o desobediencia. Tu perro no está intentando fastidiarte ni se está portando mal, simplemente está comunicando que se siente inseguro respecto a su lugar en la familia.
Cuáles son las causas principales

Comprender qué desencadena estos comportamientos te ayudará a prevenirlos y gestionarlos de una manera efectiva. Las causas suelen estar relacionadas con cambios en el entorno, la rutina o la distribución de la atención. Te desarrollamos las principales causas:
Llegada de un nuevo miembro a la familia
Una de las situaciones más comunes que desencadenan conductas “celosas” es la llegada de un nuevo bebé o la adopción de otra mascota. Tu perro ha sido el centro de atención durante mucho tiempo, y de repente percibe que ese lugar está siendo ocupado por alguien más.
Los perros son animales de rutinas, y cualquier cambio brusco puede generarles inseguridad. La llegada de un bebé implica nuevos olores, sonidos, horarios diferentes e, inevitablemente, menos tiempo disponible para dedicarle.
Cambios en las rutinas diarias
Los perros prosperan con la estabilidad y la previsibilidad. Cuando las rutinas cambian significativamente (nuevos horarios de trabajo, mudanzas, cambios en los paseos), pueden sentirse desorientados y responder mostrando conductas “celosas” como forma de reclamar la atención y seguridad que antes tenían.
El papel del estrés
El estrés es un factor que puede intensificar significativamente las conductas “celosas”. Cualquier fuente de ansiedad, como ruidos fuertes, la falta de ejercicio mental, o los cambios en el hogar, puede hacer que tu perro sea más sensible y propenso a reaccionar de manera negativa ante situaciones que normalmente no le afectarían.
Falta de socialización
Los perros que no han tenido experiencias positivas con otros animales o personas durante su etapa de desarrollo pueden ser más propensos a mostrar conductas de inseguridad y protección del vínculo con su tutor.
Cómo gestionar esta conducta de tu perro

Ahora llegamos a la parte más importante: ¿qué puedes hacer para ayudar a tu peludo? La buena noticia es que estas conductas son completamente gestionables, con mucha paciencia, constancia y las técnicas adecuadas.
Establece rutinas claras
Como mencionamos anteriormente, los perros se sienten seguros cuando pueden anticipar lo que va a suceder. Mantener horarios regulares que solías hacer antes del cambio para sus paseos, dedicarle tiempo de juego y sus posteriores momentos de descanso, ayudará a tu perro a sentirse más estable emocionalmente.
Aportarle la misma atención que antes será también de gran ayuda. Por lo tanto, es importante que entiendas que, si acostumbras a tu compañero peludo a estar siempre pendiente de él, siendo tu centro único de atención, después costará más que pueda gestionar los cambios en vuestra relación.
Al fin y al cabo, quieres un compañero que pueda adaptarse a todo, por lo que debes tener presente que puede haber cambios y estos cambios le afectarán.
Trabaja órdenes básicas de obediencia
Trabajo comandos que generen una mínima frustración para que después sea capaz de gestionarla cuando ocurra algo que le afecte negativamente. Estos comandos podrían ser el “no” o el “fuera”. Eso sí, sin perder de vista el “muy bien” cuando su comportamiento sea el deseado.
Puedes practicar los límites en las situaciones que desees para que pueda acostumbrarse a que no siempre podemos prestarle la atención que nos exige y compruebe que no pasa nada malo. Esto le aportará autoconfianza y aumentará su capacidad de gestión emocional.
Refuerza los comportamientos tranquilos
Cuando tu perro se comporte de manera calmada en presencia de quien suele generarle esa respuesta “celosa”, recompénsalo con elogios, caricias o premios. Esto le ayudará a asociar esa situación con experiencias positivas.
Es muy importante premiar también cuando ambos están juntos de forma tranquila. Por ejemplo, si tienes dos perros, acostúmbrate a ofrecerles premios cuando estén juntos y relajados.
Queremos que genere una asociación positiva con el hecho de compartir.
Distribuye la atención de forma equitativa
Si tienes más de un compañero peludo o ha llegado un nuevo miembro a la familia, asegúrate de dedicar tiempo de calidad a cada uno de forma individual. Tu perro necesita sentir que sigue siendo importante para ti, aunque las circunstancias hayan cambiado.
Esto no significa que debas ignorar al bebé o al nuevo perro para atender al antiguo, sino encontrar momentos específicos del día para compartir con cada uno.
Cuándo buscar ayuda profesional

Aunque muchas conductas “celosas” pueden gestionarse en casa con paciencia y las técnicas adecuadas, hay situaciones en las que es recomendable buscar la ayuda de un profesional en comportamiento canino:
- Si tu perro muestra agresividad, como gruñidos intensos, intentos de morder, etc.
- Si los comportamientos no mejoran después de varias semanas de trabajo constante.
- Si la situación está generando mucho estrés en la familia.
- Si no te sientes seguro/a gestionando la situación por tu cuenta.
Un educador canino profesional puede evaluar la situación específica de tu hogar y diseñar un plan de trabajo personalizado que se adapte a las necesidades de tu perro y tu familia.
En Kanstak ofrecemos consultas online de adiestramiento canino donde podemos ayudarte a entender mejor el comportamiento de tu amigo y darte herramientas prácticas para mejorar la convivencia.
También contamos con un curso online de educación canina que te enseñará los fundamentos del aprendizaje canino y cómo comunicarte de forma efectiva con tu compañero peludo.
Lo que NO debes hacer
Tan importante como saber qué hacer es conocer qué evitar. Estas son algunas prácticas que pueden empeorar la situación:
- No castigues a tu perro por mostrar conductas “celosas”. El castigo solo aumentará su ansiedad e inseguridad, empeorando el problema.
- No ignores por completo estas señales pensando que se le pasarán solas.
- No fuerces interacciones entre tu perro y quien genera la conducta.
- No apartes a tu perro de todas las actividades familiares pensando que así evitarás problemas.
- No compares su comportamiento actual con el de antes de forma negativa.
Ante todo recuerda, tu perro no está siendo “malo” ni está intentando manipularte. Simplemente, está comunicando que se siente inseguro y necesita tu ayuda para adaptarse a los cambios. Solo tienes que prestarle atención y encontrar la solución más adecuada para su educación en cada momento.

