Mi perro me gruñe y enseña los dientes: qué significa y cómo ayudarle

Mi perro me gruñe y enseña los dientes

Si alguna vez te has quedado preocupado pensando “mi perro me gruñe y enseña los dientes”, debemos decirte que no estás solo. Seguramente esta situación te asusta, porque mucha gente siente que algo se ha roto en su relación con su amigo peludo.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, el gruñido y la muestra de dientes no son un ataque gratuito, sino una forma de comunicación muy clara: tu perro te está diciendo que está incómodo, que tiene miedo, que le duele algo, que no sabe cómo gestionar lo que está pasando o que necesita distancia.​

Lo fundamental es entender que el gruñido, aunque sea desagradable de escuchar, suele ser una señal de aviso que intenta evitar un conflicto mayor, y no hay nada más importante que eso.

Dicho de otra forma, cuando un perro avisa, todavía está intentando resolver la situación sin llegar a morder. Por eso, aunque nos cueste, conviene escuchar ese mensaje y centrarnos en ayudarle a recuperar seguridad.​

¿Qué significa cuando tu perro gruñe y enseña los dientes?

perro gruñendo

El gruñido y el gesto de enseñar los dientes suelen formar parte de un conjunto de señales de advertencia. En la práctica, lo que tu perro está comunicando es algo parecido a “esto no me gusta”, “necesito espacio”, “para, por favor” o “me siento inseguro”. 

A veces se ve como una reacción repentina, pero en muchas ocasiones habrán existido señales previas más sutiles (rigidez, incomodidad, evitación, tensión, mirada de reojo, etc.) que pueden pasar desapercibidas si no has hecho un curso o leído sobre su lenguaje corporal para poder detectarlas.​

Es fundamental separar dos ideas que se suelen confundir. Una cosa es que el perro muestre una señal de amenaza y otra cosa es que el perro quiera morder. Un perro puede estar gruñendo sin tener intención real de atacar; lo que intenta es alejarse del problema.

Por eso, cuando interpretamos el gruñido como un desafío y respondemos con más presión, lo que hacemos sin querer es empujarle hacia una respuesta más intensa.​

Además, aunque no sea agradable, hay un punto esperanzador, y es que un perro que todavía gruñe y enseña los dientes es un perro que está avisando. Por lo tanto, tu tarea será descubrir por qué lo hace y llevar a cabo pautas para que no se vea obligado a hacerlo.

Qué hacer en el momento (sin empeorarlo)

perro mordiendo

Cuando aparece el gruñido, lo primero es priorizar la seguridad y bajar la tensión. No se trata de ganar ni de demostrar nada; se trata de desactivar el momento para que no escale y para que tú puedas pensar con claridad.​

En ese instante, lo más recomendable suele ser detener lo que estabas haciendo y dar espacio a tu peludo. Si estabas tocándole, aparta la mano. Si estabas acercándote a su cara, detente y retrocede. Si estabas intentando moverlo de un sitio, evita empujar o agarrar del collar. Muchas veces, con solo bajar la presión y ofrecer distancia, el perro deja de necesitar avisar.​

También ayuda mucho cómo colocas tu cuerpo. En lugar de quedarte frontal, postura que para algunos perros es muy invasiva, prueba a girarte ligeramente de lado, suaviza la mirada y respira. No hace falta hablar demasiado, pero si necesitas usar la voz, que sea tranquila y corta, sin enfado.​

Un punto importante que debes tener en cuenta es que hay que evitar enfrentarse en esos momentos. Sabemos que es tentador, porque el gruñido incomoda y a veces nos da rabia o miedo. 

Una vez hemos relajado el ambiente apartando de él aquello que le molestaba, debemos pasar al siguiente punto.

Por qué puede estar pasando: causas frecuentes

Perro con la boca abierta

No existe una única razón por la que un perro gruñe y enseña los dientes. El mismo gesto puede significar cosas distintas dependiendo de lo que ocurra alrededor.

Por eso conviene mirar siempre el contexto: ¿qué estaba pasando justo antes?, ¿quién se acercó?, ¿dónde estaba el perro?, ¿qué intentabas hacer tú?, ¿había comida, juguetes o descanso de por medio?​

A continuación tienes los motivos más habituales, explicados para que puedas identificarlos sin caer en etiquetas injustas.

Miedo e inseguridad

Un motivo muy frecuente es el miedo o la inseguridad. Hay perros que se sienten amenazados cuando alguien se les acerca demasiado, cuando se inclinan sobre ellos, cuando se les toca sin aviso, cuando se les despierta de golpe o cuando no tienen salida. 

En esos casos, el gruñido es una forma de pedir distancia. No están intentando hacer daño a nadie; están intentando sentirse a salvo.​

Dolor o malestar físico

Otra causa muy importante es el dolor o molestias como el picor severo. Un perro con dolor puede gruñir si le tocan una zona sensible, si intentas ponerle el arnés, si le ayudas a subir al coche, si le cepillas una zona que le molesta o incluso si te acercas porque anticipa manipulación. Esto ocurre porque el dolor reduce el umbral de tolerancia: el perro aguanta menos y necesita protegerse más rápido.​

Si tu compañero sufre de dermatitis, también habrás comprobado que está más irascible con cada brote. Es normal y debemos tenerlo en cuenta. No es algo que él escoja, sino que la situación le lleva a reaccionar debido a la molestia que sufre.

Protección de recursos

La protección de recursos es otro motivo común. El recurso puede ser comida, un hueso, un juguete, una cama, el sofá, un rincón de la casa o incluso una persona con la que el perro pueda sentir “celos”. En definitiva, suele ser una conducta natural que aparece cuando el perro teme perder algo valioso. 

Manipulación e invasión

Hay perros que gruñen cuando los abrazan, cuando les besan, cuando les cogen en brazos, cuando les tiran de la correa, cuando les limpian ojos u orejas o cuando intentan cortarles las uñas. No significa que no quieran al tutor; significa que esa interacción, por el motivo que sea, les resulta demasiado intensa o incómoda.​

Errores muy comunes (y cómo cambiarlos sin culpas)

tutora educando a su perro

Cuando un perro gruñe, es normal reaccionar por impulso. El objetivo no es que te juzgues por tu forma de reaccionar, sino que tengas alternativas más seguras para que actúes diferente la próxima vez.​

  • Uno de los errores más frecuentes es enfrentarnos a él cuando gruñe: como ya hemos visto, si un perro se siente inseguro delante de una determinada situación, enfrentarnos a él cara a cara solamente provocará una reacción más exagerada. La inseguridad y la falta de gestión emocional son las principales causas de una advertencia. Si te enfrentas a él, le estarás dando la razón y le estarás obligando a reaccionar peor.  Por lo tanto, el enfrentamiento no debería ser la primera opción, porque puede tener efectos no deseados y no aborda el problema emocional subyacente.​
  • Otro error habitual es insistir: cuando persistes en algo, aumentas la presión y reduces la sensación de control del perro. Y cuando un animal siente que no tiene salida, tiende a defenderse.​
  • También es un error ponerle a prueba: repetir la acción para comprobar si vuelve a gruñir. Si vuelve a gruñir, no es una provocación. Es información. Te está diciendo que, para él, ese escenario sigue siendo difícil.

Cómo ayudar a tu perro

mi perro me gruñe y enseña los dientes

La buena noticia es que, en muchos casos, se puede mejorar con un plan que combine prevención, aprendizaje y mejora en la gestión emocional. No se trata de magia ni de soluciones rápidas; se trata de ir construyendo seguridad poquito a poco.​

1) Registra el contexto

Durante una o dos semanas, apunta cada episodio con calma: qué día fue, a qué hora, dónde estabais, quién estaba presente, qué estabas haciendo tú, qué estaba haciendo el perro y qué pasó justo antes del gruñido. Esto te permite descubrir patrones que, en el día a día, se mezclan y se olvidan.​

Por ejemplo, quizá te das cuenta de que ocurre sobre todo cuando el perro está dormido y alguien lo toca, o cuando hay comida de alto valor, o cuando lo acorralan en un pasillo. Identificar el patrón es la mitad del trabajo, porque te permite prevenir.​

Si quieres acelerar este análisis, una opción muy útil es apoyarte en una consulta con un experto en educación canina: tener una mirada externa ayuda a ver detalles que al tutor se le pasan porque está dentro de la situación. 

En Kanstak ofrecemos adiestramiento canino online y este formato encaja superbién cuando necesitas pautas personalizadas sin esperar a una cita presencial.​

2) Gestión del entorno

La gestión del entorno no significa dejar que haga lo que quiera. Significa reducir situaciones que disparan el gruñido mientras tú le enseñas habilidades nuevas. 

Si el problema ocurre cuando descansa, organiza la casa para que tenga una cama tranquila y para que la familia respete ese espacio. Si ocurre con juguetes o comida, evita dejar recursos conflictivos en momentos en los que no puedas supervisar. 

3) Ayúdale a gestionar mejor la situación

Cuando el perro gruñe, lo que hay debajo suele ser una emoción que no está sabiendo gestionar; puede ser miedo, estrés, frustración o dolor. Si solo intentas suprimir la conducta sin cambiar la emoción, es como poner una tapa a una olla a presión. Lo que funciona mejor es cambiar cómo se siente el perro ante ese desencadenante.​

Un ejemplo sencillo para entenderlo, sin que sea una receta universal: si tu perro gruñe cuando te acercas mientras come, no se trata de acercarte más hasta que se acostumbre; lo ideal es empezar a una distancia en la que esté tranquilo, acercarte un poquito, lanzar un premio muy bueno y alejarte. Debe empezar a positivizar aquello que para él es negativo.

4) Enséñale alternativas

Además de mejorar la gestión emocional, es muy útil enseñar conductas alternativas que el perro pueda hacer en vez de gruñir. No porque el gruñido sea malo, sino porque queremos darle herramientas para resolver la situación de manera más tranquila.​

Algunas alternativas típicas pueden ser ir a su cama cuando se lo pides, mirar al tutor para pedir ayuda, soltar un objeto a cambio de un premio o alejarse hacia una zona segura cuando note presión. 

Si prefieres una formación estructurada para mejorar convivencia, autocontrol y rutinas, el apartado de cursos online de educación canina de Kanstak está pensado precisamente para que el tutor aprenda a construir bases de educación desde casa y luego, si hace falta, combinarlo con consultas personalizadas. 

No dudes en contactarnos para obtener más información; la felicidad de tu amigo peludo también depende de tu formación y conocimiento sobre él.